Qué jardín tan frondoso es aquel en el que reside el amor… El amor fraternal, el amor romántico, el amor filial…. así, enumerado, se queda en una cosa más… Una cosa más!? No, no…
El amor
El amor sin más es tan enorme, tan abstracto, tán químico, tan alquímico, tan… Tan, que tonto y pueril quien lo quiera describir con sólo palabras, y además palabras escritas, já!
…el amor es un todo, un reflejo, un olor, un sentido, un querer ser querido… un futuro, un pasado, un eterno y un finito… un infinito…
Otra cosa es el quién… hay quien se deja querer, hay quien ansía ser querido, y quien ansía querer… hay quien se lo encuentra y : Yupi! y hay quien se lo encuentra y …: creo que me voy…. me voy pero vuelvo, no sé si a tiempo, pero yo vuelvo, no sé si te quiero, no sé si te deseo, no sé si sé lo que quiero.
En el jardín al que me refiero, en ése en el que ocurre todo, y me refiero a todo, sucede algo singular, y es que espontáneamente es un lugar frondoso, proclive a la felicidad, a la relajación, al entendimiento, a la confianza…. pero de repente puede ser todo lo contrario: Un descampado, una amargura, una envidia de la felicidad ajena… al fin y al cabo es una faceta de ser humano.
Todos lo deseamos, deseamos vivir, o por lo menos conocer éste jardín, oler sus flores, reflejarnos en el agua de su arrollo, dejarnos mecer por su brisa…
Pero la mayoría de quienes lo consiguen creen que en su opulencia espontánea reside su valor, y que ésa felicidad tan absoluta es infinita, no necesita riego, no necesita trabajo, no es susceptible de perecer…
Craso error: Éste jardín necesita, merece ser regado, cuidado, admirado, respetado. Lastimosos y frágiles seres quienes no se percatan de ello, dejan que se seque el río, que amarillee la hierba, y que deje de soplar la brisa, y de repente se encuentran en un secarral, hastiados, y decepcionados, y en el peor de los casos, se encuentran perdidos, cosa paradójica en sí misma…
Bonito y envidiado jardín, envidia extensiva a quien se encuentra en él, por quienes pasaron de largo, lo despreciaron o no supieron cuidarlo cuando lo tuvieron.
Para acabar pensando que para qué un jardín pudiendo tener una maceta